Cómo enfrentarse a una página en blanco

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Cómo enfrentarse a una página en blanco

No importa si acabas de empezar con tu blog personal o si te dispones a desarrollar esa fantástica novela en la que llevas pensando durante tanto tiempo, tarde o temprano debemos enfrentarnos al que es sin dudas el primer obstáculo de todo escritor: una página en blanco.

A continuación os proponemos una serie de consejos que esperemos que os ayuden a no estancaros durante vuestro proceso creativo.

Respecto a las musas

Lo primero que debemos interiorizar si queremos comenzar a escribir, es que es imposible depender exclusivamente de la inspiración. No vamos a entrar en qué es una idea aparentemente espontanea, pero sí en cómo aprovecharla.

Y lo esencial evidentemente será <<guardar>> dicha idea en su forma más primitiva. No importa el lenguaje, el orden o el número de palabras; se trata simplemente de conservarla para así definir mejor el tema y elaborar un punto de partida. También hay que añadir que no tenemos por qué escribir nuestras ideas sobre una hoja de papel o de Word,  podemos hacer uso del clásico truco de la grabadora de voz, el cual es un recurso más que útil cuando nos encontramos fuera de nuestra área de trabajo.

La inspiración termina cuando una idea es concebida. La mente sigue trabajando a nivel subconsciente para descubrirnos conceptos y temas, pero a partir de ahí lo que hagamos con ellos dependerá totalmente de nosotros mismos.

Y aquí es donde comienza la parte más importante de todo proceso creativo.

Respecto a la disciplina

El primer paso para empezar a escribir es, por supuesto, escribir.

Como he dicho, es imposible depender exclusivamente de la inspiración. Mantener una disciplina es la parte más dura del trabajo, por ello debemos procurar administrar el tiempo mínimo diario que le dedicamos a nuestra pasión.

El horario de trabajo dependerá de cada uno, pero independientemente de los avances realizados, aconsejamos cumplir con esa cantidad mínima de tiempo invertido. Es decir, aunque un día suframos el a veces inevitable estancamiento creativo, no debemos abandonar nuestro proyecto hasta cumplir con dicho horario. En estos casos la actividad -o la ausencia de la misma- nos puede llegar a parecer una “pérdida de tiempo”, pero lo cierto es que el simple hecho de forzarnos a cumplir con nuestro trabajo nos ayudará a adquirir esa disciplina tan necesaria.

Al igual que el cuerpo, la mente también se agota. Esforzarnos por superar nuestros límites es la base de todo progreso, pero un horario de trabajo demasiado extenso puede mermar nuestra capacidad para desarrollar conceptos, lo que provocará a su vez un resultado insatisfactorio. Nuestra mente no crea ideas a partir de la nada, sino que realiza un constante proceso  de retroalimentación con lo que observamos y con lo que creamos. Para que nuestra mente pueda  continuar con este proceso necesita descansar, por ello aconsejamos una pausa para realizar otras tareas más sencillas o para disfrutar de un momento de ocio personal antes de retomar el trabajo. Con una mente descansada pero activa conseguiremos salir de ese frustrante estancamiento y dejar que las ideas fluyan por si solas.

Para terminar hay que dejar claro que no existe una fórmula o ecuación para un proceso creativo “perfecto”. Esperemos que estos consejos os aporten algo de ayuda, pero al final todo se reduce a nosotros mismos.

Abraham Leal

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